Imagina que algo pasa esta noche. Tu familia tiene tu teléfono, quizá tu portátil, una pila de correo y muchas preguntas.
Día uno: nadie sabe dónde está nada
Necesitan tus deseos médicos. Encuentran tres PDF antiguos sin saber cuál está vigente. Tu abogado está en un correo que no pueden abrir.
Semana uno: las cuentas se vuelven el problema
Almacenamiento cloud, un gestor de contraseñas, un teléfono biométrico, una wallet cripto, discos viejos, apps bancarias y fotos dispersas. Cada empresa tiene su propio procedimiento de fallecimiento.
Mes uno: los familiares no se ponen de acuerdo
Sin instrucciones claras, la gente llena el silencio con suposiciones. El problema no es la mala voluntad, sino la falta de una fuente compartida de verdad.
Qué habría cambiado la historia
Una bóveda sucesoria no quita el dolor, pero sí la confusión evitable: deseos vigentes, un delegado que sabe por dónde empezar, un inventario organizado y mensajes con tus propias palabras.
La pequeña preparación que evita el gran lío
Legati cubre el hueco entre «tengo documentos en algún sitio» y «mi gente encuentra lo que importa». Empieza poco a poco.